viernes, 27 de septiembre de 2024

LAS EMOCIONES NEGATIVAS


"Las emociones negativas, como el miedo, la ira y la tristeza, restringen nuestra capacidad de pensar y actuar, centran nuestra atención en la amenaza inmediata y limitan nuestro campo de visión y nuestras opciones de respuesta." 

— *Barbara L. Fredrickson, "The Role of Positive Emotions in Positive Psychology: The Broaden-and-Build Theory of Positive Emotions", 2001.*

 

Según Barbara Fredrickson, las emociones negativas influyen en cómo las personas perciben y reaccionan ante el mundo que las rodea. En su teoría llamada "Ampliar y Construir" (Broaden-and-Build), Fredrickson explica que emociones como el miedo, la tristeza y la ira tienden a restringir el campo de visión y la capacidad de pensamiento de una persona. Esto ocurre porque activan respuestas de "lucha o huida", preparando cuerpo y mente para enfrentar amenazas inmediatas, lo que a su vez limita la creatividad y la apertura a nuevas experiencias.

 

Por otro lado, Fredrickson argumenta que las emociones positivas tienen el efecto contrario: amplían el repertorio de pensamientos y acciones, permitiendo a las personas ser más receptivas, creativas y resilientes. Las emociones positivas ayudan a construir recursos personales duraderos, como habilidades, conocimientos y relaciones, que resultan útiles para enfrentar desafíos futuros.

 

En consecuencia, las emociones negativas tienden a enfocar la atención en problemas inmediatos, reduciendo la capacidad de pensar de manera amplia y creativa, mientras que las emociones positivas fomentan la expansión mental y la construcción de recursos personales. Aunque las emociones negativas generan malestar o incomodidad, son necesarias y normales en nuestra experiencia como seres humanos, pero pueden volverse un problema si no se gestionan adecuadamente.

 

Las emociones negativas más comunes son:

 

Odio: Es una de las emociones más dañinas, ya que, contrario a lo que se piensa, quien más se perjudica al sentir odio es uno mismo. Se manifiesta como un sentimiento de enemistad o antipatía hacia personas, grupos o incluso objetos.

  

Venganza: Surge generalmente del odio, cuando sentimos que hemos sido agraviados y buscamos que el otro experimente el mismo sufrimiento que hemos padecido.

 

Tristeza: A menudo es inevitable y, en muchos casos, está justificada. No debemos sentirnos culpables por estar tristes, pero es importante no dejar que este sentimiento se prolongue demasiado. Si se vuelve abrumador, no dudes en buscar ayuda.

 

Frustración: Surge cuando, después de poner esfuerzo e ilusiones en algo, los resultados no son los esperados. Lo importante es analizar la causa y trabajar para gestionar mejor esta emoción.

 

Envidia: Es común, especialmente en la era de las redes sociales. Las comparaciones son odiosas, y no todo es lo que parece. Valorar lo que tienes es clave para seguir creciendo sin caer en este sentimiento.

 

Celos: Se relacionan con el deseo de poseer algo o alguien. Es importante recordar que nadie nos pertenece y que cada persona está a nuestro lado por elección propia.

 

Impaciencia: Se genera a partir de la frustración. Deseamos que algo suceda rápido, pero es crucial reflexionar sobre el valor de los objetivos y cómo apreciar su logro, independientemente de la rapidez con la que lleguen.

 

Enfado: Todos hemos experimentado esta emoción. Lo importante es recuperar la calma antes de tomar decisiones, ya que las acciones realizadas desde el enojo suelen no ser las más acertadas.

 

Soledad: A veces nos sentimos solos incluso rodeados de personas. Esta sensación suele estar ligada a la falta de comprensión. Si la soledad no es algo que disfrutes, es útil buscar apoyo profesional.

 

Incertidumbre: La vida está llena de incertidumbre, y aunque queramos conocer el futuro, esto es imposible. Lo mejor que podemos hacer es aceptar la incertidumbre y centrarnos en vivir y disfrutar el presente.

 

Miedo: El miedo nos paraliza y puede hacernos actuar de maneras que no son habituales en nosotros. Si el miedo es muy intenso o aparece en situaciones que no representan un peligro real, es recomendable buscar ayuda profesional.

 

¿Qué podemos hacer con ellas?

 

Manejar las emociones negativas es crucial para mantener un bienestar emocional saludable. Una de las principales recomendaciones es prestarles atención, no para alimentarlas, sino para reconocerlas y aceptarlas como el primer paso para procesarlas. También es importante identificar su causa: ¿Por qué me siento así?

 

Una estrategia útil es practicar la respiración profunda y la meditación. Cuidarnos física y mentalmente, alimentándonos bien, descansando y haciendo ejercicio, puede ayudar a reducir la acumulación de emociones negativas. Escribir un diario también es una excelente manera de liberar emociones y gestionar mejor nuestros sentimientos.Formar hábitos que nos ayuden a gestionar nuestras emociones negativas nos aportará bienestar y salud mental.

                                                                        LCE: Sandra Meneses
 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

presentación

PRESENTACION

  En este sitio encontraras informacion acerca de como enseñamos, como aprendemos, y como compartimos nuestros conocimientos  Sabemos que, e...