miércoles, 19 de junio de 2024

EDUCAR EN EMOCIONES


En los tiempos que corren la educación debe mutar, a partir del mero concepto de la transmisión de contenidos, a algo mucho más complejo, que implica ser creativos, innovadores, ser capaces de transmitir valores, y las emociones. David Caruso, famoso investigador en el campo de lo emocional nos dice, Es muy importante entender que la inteligencia emocional no es lo opuesto a la inteligencia, no es el triunfo del corazón sobre la cabeza, es la intersección de ambas”. Es decir aunar ambas dimensiones, sin la prevalencia de una sobre la otra. Porque de nada vale transmitir tantos conocimientos, si posteriormente el niño no es capaz de vivir en sociedad, o poder expresar lo que siente a quienes conviven con él.

Es importante destacar que el papel de la familia, ya que esta es la primera escuela de las emociones, por tanto educar en las emociones  desde los primeros años, será vital para que el niño pueda comprender el mundo que lo rodea, y que posteriormente jugarán un papel fundamental tanto en su desarrollo académico como personal.

 

Como influyen la emociones en la educación.

Las emociones positivas, tales como el entusiasmo y la satisfacción, contribuyen a aumentar la satisfacción en los estudiantes, y como consecuencia de esto una mejora su rendimiento académico. Cabe destacar que tanto el interés como el placer en la tarea misma se encuentran estrechamente ligadas a las emociones positivas.  Por otra parte, Schweder, Raufelder y Wulff (2022) afirman que el fomentar la autoeficacia y las emociones positivas en contextos de aprendizaje que trabajan con un enfoque hacia el logro de objetivos, es beneficioso para prevenir el declive motivacional del estudiante.

Por otro lado las emociones negativas tales como el estrés y la ansiedad, podrían tener un impacto negativo en el rendimiento académico. Esto se puede ver por ejemplo en la ansiedad generada por los exámenes, podría afectar de manera negativa ya que generaría en los estudiantes, dificultad para concentrarse, o también en la recuperación de la información, y como consecuencia llevar a un bajo rendimiento.

El hecho de que los estudiantes sean capaces de regular sus emociones, sería decisivo en el éxito académico, esto implica que puedan responder adecuadamente a las emociones que experimentan, gestionando de una manera más asertiva lo que sienten, puesto que son más resilientes y están mucho más capacitados para  lidiar con los desafíos académicos que se le presentan.

Generar un entorno de aprendizaje positivo y significativo es crucial, en el cual los estudiantes se sientan seguros y apoyados, promueve el aprendizaje y el desarrollo. Es en este punto donde los docentes tienen un papel importante en la creación de un aula con un ambiente emocional positivo.

Tanto para el desarrollo académico como personal, el desarrollar habilidades emocionales, tales como la comunicación, la empatía y la colaboración, no solo mejoran el ambiente de aprendizaje sino que los prepara para la vida misma.

Además, diseñar intervenciones tendientes a mejorar las habilidades emocionales, generan un impacto positivo en la educación, ya que el aprendizaje socioemocional, desarrolla habilidades emocionales y sociales tendientes a mejorar no solo el rendimiento escolar sino el bienestar general del alumno.

 

Algunas estrategias para integrar la emociones a la educación.

Crear un Entorno de Apoyo

Generar un clima escolar positivo donde los estudiantes se sientan seguros y valorados.

Promover relaciones positivas entre estudiantes y entre estudiantes y profesores.

Incorporar el Aprendizaje Socioemocional

Integrar programas de Educación Emocional que enseñen habilidades como la autoconciencia, la autogestión, la conciencia social, las habilidades de relación y la toma de decisiones responsable.

Formación del Profesorado

Capacitar a los profesores en la identificación y manejo de las emociones en el aula.

Proveer herramientas y estrategias para la regulación emocional y el manejo del estrés.

Evaluación y Seguimiento

Evaluar regularmente el bienestar emocional de los estudiantes.

Implementar sistemas de apoyo para estudiantes que muestren signos de estrés o problemas emocionales.

Promover la Autonomía y la Competencia

Diseñar actividades y tareas que permitan a los estudiantes experimentar éxito y desarrollar una sensación de competencia.

Fomentar la autonomía al permitir que los estudiantes tengan voz y elección en su aprendizaje.

Las emociones son una parte integral del proceso educativo. Al reconocer y abordar las emociones de los estudiantes, los educadores pueden crear un entorno de aprendizaje más efectivo y enriquecedor. El desarrollo de habilidades emocionales no solo beneficia el rendimiento académico, sino que también contribuye al bienestar general y al desarrollo personal de los estudiantes.

“Educar la mente sin educar el corazón no es educar en absoluto” Aristóteles

 

LCE: Sandra Meneses




 

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