En los tiempos que corren la educación debe mutar, a partir del mero
concepto de la transmisión de contenidos, a algo mucho más complejo, que
implica ser creativos, innovadores, ser capaces de transmitir valores, y las
emociones. David Caruso, famoso investigador en el campo de lo emocional nos
dice, “Es
muy importante entender que la inteligencia emocional no es lo opuesto a la
inteligencia, no es el triunfo del corazón sobre la cabeza, es la
intersección de ambas”. Es
decir aunar ambas dimensiones, sin la prevalencia de una sobre la otra. Porque
de nada vale transmitir tantos conocimientos, si posteriormente el niño no es
capaz de vivir en sociedad, o poder expresar lo que siente a quienes conviven
con él.
Es importante destacar que el papel de la familia, ya que esta es la
primera escuela de las emociones, por tanto educar en las emociones desde los primeros años, será vital para que
el niño pueda comprender el mundo que lo rodea, y que posteriormente jugarán un
papel fundamental tanto en su desarrollo académico como personal.
Como influyen la emociones en la educación.
Las emociones positivas, tales como el entusiasmo y la satisfacción,
contribuyen a aumentar la satisfacción en los estudiantes, y como consecuencia
de esto una mejora su rendimiento académico. Cabe destacar que tanto el interés
como el placer en la tarea misma se encuentran estrechamente ligadas a las
emociones positivas. Por otra parte, Schweder, Raufelder y Wulff (2022) afirman que el
fomentar la autoeficacia y las emociones positivas en contextos de aprendizaje
que trabajan con un enfoque hacia el logro de objetivos, es beneficioso para
prevenir el declive motivacional del estudiante.
Por otro lado las emociones negativas tales como el estrés y la ansiedad,
podrían tener un impacto negativo en el rendimiento académico. Esto se puede
ver por ejemplo en la ansiedad generada por los exámenes, podría afectar de
manera negativa ya que generaría en los estudiantes, dificultad para
concentrarse, o también en la recuperación de la información, y como
consecuencia llevar a un bajo rendimiento.
El hecho de que los estudiantes sean capaces de regular sus emociones,
sería decisivo en el éxito académico, esto implica que puedan responder
adecuadamente a las emociones que experimentan, gestionando de una manera más asertiva
lo que sienten, puesto que son más resilientes y están mucho más capacitados
para lidiar con los desafíos académicos
que se le presentan.
Generar un entorno de aprendizaje positivo y significativo es crucial, en
el cual los estudiantes se sientan seguros y apoyados, promueve el aprendizaje
y el desarrollo. Es en este punto donde los docentes tienen un papel importante
en la creación de un aula con un ambiente emocional positivo.
Tanto para el desarrollo académico como personal, el desarrollar
habilidades emocionales, tales como la comunicación, la empatía y la
colaboración, no solo mejoran el ambiente de aprendizaje sino que los prepara
para la vida misma.
Además, diseñar intervenciones tendientes a mejorar las habilidades
emocionales, generan un impacto positivo en la educación, ya que el aprendizaje
socioemocional, desarrolla habilidades emocionales y sociales tendientes a
mejorar no solo el rendimiento escolar sino el bienestar general del alumno.
Algunas estrategias para integrar la emociones a la educación.
Crear un Entorno de Apoyo
Generar un clima escolar positivo
donde los estudiantes se sientan seguros y valorados.
Promover relaciones positivas
entre estudiantes y entre estudiantes y profesores.
Incorporar el Aprendizaje
Socioemocional
Integrar programas de Educación
Emocional que enseñen habilidades como la autoconciencia, la autogestión, la
conciencia social, las habilidades de relación y la toma de decisiones
responsable.
Formación del Profesorado
Capacitar a los profesores en la
identificación y manejo de las emociones en el aula.
Proveer herramientas y
estrategias para la regulación emocional y el manejo del estrés.
Evaluación y Seguimiento
Evaluar regularmente el bienestar
emocional de los estudiantes.
Implementar sistemas de apoyo
para estudiantes que muestren signos de estrés o problemas emocionales.
Promover la Autonomía y la
Competencia
Diseñar actividades y tareas que
permitan a los estudiantes experimentar éxito y desarrollar una sensación de
competencia.
Fomentar la autonomía al permitir
que los estudiantes tengan voz y elección en su aprendizaje.
Las emociones son una parte
integral del proceso educativo. Al reconocer y abordar las emociones de los
estudiantes, los educadores pueden crear un entorno de aprendizaje más efectivo
y enriquecedor. El desarrollo de habilidades emocionales no solo beneficia el
rendimiento académico, sino que también contribuye al bienestar general y al
desarrollo personal de los estudiantes.
“Educar la mente sin educar el corazón
no es educar en absoluto” Aristóteles
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